ErickBrimen.com

2018-05-22

Fomentar el espíritu empresarial: la clave para catalizar la prosperidad

Un artículo de Erick Brimen.com escrito por Erick Brimen sobre empresas, instituciones y desarrollo.

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Entre todos los demás atractivos de la inmigración a Estados Unidos, el apoyo al espíritu empresarial es quizás el más preciado y estadounidense de todos. Como “Tierra de Oportunidades”, Estados Unidos atrae a expatriados esperanzados de todo el planeta para que intenten lograr una vida mejor para ellos y sus familias a través del trabajo duro y el ingenio.

Para un estudio de caso sobre la importancia de una cultura que valora el espíritu empresarial, la nación de Honduras es un ejemplo perfecto. Honduras es la joya del Triángulo Norte de América del Sur, con un enorme potencial sin explotar. Muchos de sus empresarios y emprendedores optan por viajar a Estados Unidos para aprovechar ese potencial sin explotar.

Sin embargo, hoy la nación sufre una fuga masiva de inmigrantes. En este mismo momento, una caravana de ciudadanos latinoamericanos, muchos de los cuales son hondureños, están ingresando a Estados Unidos sin la documentación adecuada. Los miembros de la caravana dicen que están buscando una mayor oportunidad económica, pero sus medios para ingresar a Estados Unidos han llamado la atención (y la ira) del presidente Trump, quien lanzó un tuit denunciando la apertura de la frontera sur. La población de hondureños en Estados Unidos se ha sextuplicado desde 1990 a casi 800.000 expatriados hondureños que viven en Estados Unidos en la actualidad, pero ese número podría disminuir significativamente si el Presidente decide poner fin a su estatus de solicitante de asilo.

En cifras concretas, el motivo de la huida es claro: a los hondureños en Estados Unidos les va mucho mejor económicamente que a sus homólogos en Honduras.

El Pew Research Center comparó los ingresos de los hondureños que viven en Honduras con los de los hondureños que viven en Estados Unidos, de modo que su nacionalidad hondureña sirve como una especie de “control”. En 2013, el ingreso promedio per cápita de los hondureños en Honduras era de poco más de $2000 ($2136,77, para ser exactos). Sin embargo, el ingreso promedio per cápita de los hondureños en Estados Unidos fue de 19.000 dólares, casi diez veces lo que ganan sus compatriotas en su país de origen. En cifras concretas, eso significa que los hondureños están realizando una actividad económica por valor de unos 15.000 millones de dólares en Estados Unidos en lugar de hacerlo en su país de origen.

¿Cuál es la diferencia entre estos dos grupos que permite a uno ganar 10 veces el ingreso anual del otro? La respuesta es sorprendentemente simple: el entorno en el que viven y trabajan estos dos grupos. Específicamente, son las instituciones en las que viven estos dos grupos las que explican la diferencia. Las instituciones son aquellos marcos, entidades y normas legales y culturales que se unen para apoyar el libre intercambio y el espíritu emprendedor. La más importante de estas instituciones es la gobernanza, o la creación y el mantenimiento de las reglas que permiten que la economía florezca. Es este factor diferenciador –es decir, las instituciones de gobierno– el que multiplica por 10 el ingreso potencial de los hondureños en Estados Unidos. Estados Unidos hace todo lo posible para apoyar el espíritu empresarial y los innovadores de todo tipo. El gobierno de EE. UU., organizaciones de desarrollo de pequeñas empresas, bancos y otras organizaciones trabajan mano a mano para garantizar que las personas con grandes ideas tengan la orientación, la financiación, la cultura y el conjunto de reglas necesarias para convertir sus ideas en realidad. Honduras reconoce que no ha tenido tantas instituciones de este tipo para fomentar el emprendimiento, razón por la cual el gobierno está trabajando para desarrollar cada año más este tipo de instituciones culturales y de gobernanza.

La huida de Honduras era eminentemente previsible: lo que el pueblo hondureño quiere es la capacidad de hacer realidad su potencial no explotado participando en el intercambio valor por valor sin obstáculos y con la ayuda de una cultura empresarial. Esos son los pilares que ojalá el gobierno hondureño siga avanzando para desarrollar este tipo de instituciones para los hondureños.

Preveo un día en el futuro cercano en el que los hondureños ya no tendrán que viajar a los Estados Unidos para encontrar las instituciones que les permitan liberar todo su potencial, sino que encontrarán esas instituciones en Honduras.

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